Tras su declaración oficial en 1983, el Día Internacional del Trabajo Doméstico se celebra cada 22 de
julio y su conmemoración pretende hacer un reconocimiento a las aportaciones económicas y sociales
del trabajo al interior de los hogares, tanto remunerado como no remunerado.

El trabajo doméstico consiste en actividades que se realizan dentro de los hogares y son necesarias
para el bienestar de los integrantes. Este tipo de trabajo puede ser no remunerado y/o remunerado; el
primero de ellos se refiere al realizado para el mismo hogar del que forman parte los individuos sin que
exista un pago, en tanto que el remunerado se realiza en el marco de una relación laboral, mediante un
pago determinado, ya sea para el mismo hogar de residencia o para otro.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2021, estima que 84 millones de personas de
15 y más años realizan trabajo doméstico no remunerado para su hogar, en tanto que 2.2 millones de
personas en el mismo rango de edad, están ocupadas en actividades de trabajo doméstico de forma
remunerada.

EL TRABAJO DOMÉSTICO REMUNERADO
Dentro del trabajo doméstico remunerado se incluyen las siguientes ocupaciones: empleados y
cocineros domésticos; cuidadores de niños, personas ancianas o enfermas en casas particulares;
jardineros, lavanderos y planchadores domésticos; choferes, vigilantes y porteros en casas particulares.
En México se estiman 2.2 millones de personas de 15 y más años ocupadas en el trabajo doméstico
remunerado. Esta cantidad representa 4% de los 53 millones de personas ocupadas en el país.
El trabajo doméstico remunerado es una ocupación predominantemente femenina: 1.9 millones de
mujeres de 15 y más años ocupan 88% de los puestos de trabajo en esta ocupación, mientras que los
hombres cubren el restante 12% de las plazas laborales en esta ocupación.

Este empleo tiene una mayor significancia para la población femenina, ya que corresponde a 9% de las
mujeres en la población económicamente activa ocupada, pero para los hombres es menos del 1 por
ciento.
Otra característica del trabajo doméstico remunerado es que las diferentes actividades que lo componen
están claramente diferenciadas según el sexo, pues mientras las mujeres se ocupan en actividades de
limpieza y de orden, cuidado de personas, cocinar, lavar y planchar, entre los hombres predominan las
actividades de jardinería, conducción de vehículos y vigilancia.

Históricamente, el trabajo doméstico remunerado es una de las ocupaciones con mayor proporción de
empleo informal. La ENOE primer trimestre de 2021 estima que 96% (dos millones) de las personas
ocupadas en trabajo doméstico remunerado pertenecen al sector informal. De ellas, nueve de cada 10
son asalariados informales; 3% son trabajadores informales por cuenta propia y 0.7% son trabajadores
informales con percepciones no salariales.
De acuerdo con la ENOE primer trimestre 2021, las personas ocupadas en el trabajo doméstico
remunerado perciben ingresos mensuales promedio de 3 300 pesos. Los hombres (4 200) obtienen en
promedio mil pesos más que las mujeres (3 200) ocupadas en el trabajo doméstico. Esto se relaciona
con que las ocupaciones donde predominan los hombres como la jardinería, vigilantes y choferes, tienen
en promedio mayores ingresos mensuales.

En promedio, una persona que realiza trabajo doméstico remunerado trabaja 30 horas por semana. Los
hombres (39 horas) trabajan en promedio diez horas más que las mujeres (29 horas). Por tipo de
ocupación las personas que fungen como choferes y vigilantes cumplen jornadas semanales más largas
y en promedio trabajan 46 horas a la semana, en tanto que las personas empleadas domésticas son
quienes menos horas en promedio trabajan a la semana con 28 horas.

La falta de acceso a prestaciones laborales es una característica de la informalidad del trabajo
doméstico remunerado. La ENOE, primer trimestre de 2021, muestra que 70% de las personas que
realizan trabajo doméstico remunerado no cuentan con prestaciones laborales, 25% no tiene acceso a
servicios de instituciones de salud pero tienen otras prestaciones, 4% tiene acceso a servicios de salud
y otras prestaciones y 1% cuenta con acceso a servicios de salud.

Una característica del trabajo doméstico remunerado es que en su mayoría no ofrece la prestación de
acceso a servicios de salud, acentuado en el caso de las labores donde predominan las mujeres
ocupadas. Únicamente 3% de las mujeres que realizan trabajo doméstico de forma remunerada,
cuentan con acceso a servicios de salud como prestación laboral. Por su parte, 16% de los hombres
declararon contar con acceso a servicios de salud como prestación laboral.
Otro aspecto que caracteriza la informalidad del trabajo doméstico remunerado es la falta de contrato
formal de las personas ocupadas. Al primer trimestre de 2021, datos de la ENOE muestran que dos de
cada 100 cuentan con contrato por escrito. Esta situación está aún más presente en ocupaciones con
mayoría femenina, como empleadas domésticas y cuidadoras de personas donde únicamente 1%
tienen contrato por escrito, en tanto que las ocupaciones donde predominan los hombres tienen
mayores porcentajes de personas ocupadas con contrato por escrito: 13% para jardineros y 16% para
personal de vigilancia.