La empresaria Ana Cristina Correa expuso un modelo que plantea que la percepción de seguridad femenina influye directamente en la plusvalía y rentabilidad de los desarrollos urbanos
La abogada y empresaria yucateca Ana Cristina Correa Cervera presentó en la Harvard University el protocolo “Aura Naranja”, una propuesta que busca convertir la seguridad de las mujeres en un nuevo estándar de evaluación dentro de la industria inmobiliaria global.
La exposición ocurrió durante el Congreso Mundial de Mujeres Líderes realizado en Cambridge, Massachusetts, donde la CEO de Grupo Foret defendió la idea de que la percepción de seguridad urbana tiene un impacto directo en la ocupación, permanencia y valor comercial de los desarrollos.
En su intervención, Correa Cervera afirmó que la industria inmobiliaria ha priorizado durante años conceptos tecnológicos y certificaciones ambientales, mientras deja en segundo plano factores relacionados con la experiencia cotidiana de las personas, particularmente de las mujeres en espacios públicos y residenciales.
“¿De qué sirve un edificio con certificación energética Platino si la mujer que camina por su acera a las diez de la noche no se siente segura? El miedo es una falla de diseño y una pérdida de plusvalía”, expresó la empresaria ante representantes internacionales, académicos y líderes empresariales reunidos en Harvard.
Aura Naranja propone medir seguridad urbana con indicadores específicos
La propuesta central presentada por Ana Cristina Correa fue el protocolo “Aura Naranja”, un sistema de auditoría urbana y arquitectónica diseñado para detectar “puntos ciegos” en proyectos habitacionales, corporativos y comerciales. El objetivo consiste en incorporar métricas de seguridad humana dentro de los estándares de planeación y construcción.
Entre los criterios planteados destacan la llamada “Visibilidad Cognitiva”, definida como la capacidad de reconocer un rostro a una distancia aproximada de 15 metros, además de esquemas de “Vigilancia Natural”, enfocados en evitar zonas aisladas, pasillos sin supervisión visual o áreas urbanas con iluminación insuficiente.
La empresaria sostuvo que estos elementos deben dejar de considerarse simples amenidades y convertirse en variables estratégicas para medir competitividad inmobiliaria y calidad urbana.
De acuerdo con cifras citadas durante la ponencia, provenientes del Urban Land Institute, los desarrollos que integran protocolos de seguridad de género pueden mantener tasas de ocupación hasta 12 por ciento superiores al promedio del mercado.
“La seguridad de la mujer no es un tema accesorio ni únicamente de responsabilidad social; es uno de los activos intangibles más importantes del Real Estate moderno”, afirmó.
También plantea democratizar la inversión inmobiliaria
Además del componente urbano y social, Correa Cervera presentó el denominado “Modelo Fractional”, una propuesta enfocada en ampliar el acceso a inversiones inmobiliarias de alta gama mediante esquemas respaldados por fideicomisos de administración.
Según explicó, este modelo permitiría que inversionistas individuales participen en activos Triple A bajo estructuras institucionalizadas, con expectativas de rendimiento estimadas entre 15 y 20 por ciento.
La empresaria señaló que el futuro del sector inmobiliario ya no depende exclusivamente de acumular propiedades, sino de generar libertad financiera y administrar de forma eficiente el tiempo y el capital.
La ponencia concluyó con un llamado a impulsar un nuevo modelo de corresponsabilidad entre desarrolladores, inversionistas y brokers inmobiliarios, donde la seguridad comunitaria y la protección patrimonial formen parte central del diseño urbano contemporáneo.



