𝗟𝗮 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗹𝗮𝗴𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗺𝗮𝗻𝘁𝗼 𝗳𝗿𝗲𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗼 𝗮𝗯𝗿𝗲 𝗱𝘂𝗱𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗶𝗿𝗰𝘂𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝗴𝘂𝗮 𝘆 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗴𝗶𝗹𝗮𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗲𝗻𝗼𝘁𝗲𝘀 𝘆 𝗽𝗼𝘇𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝘇𝗼𝗻𝗮.
El Lago de Cabo Norte, ubicado en el desarrollo La Isla, tiene una superficie aproximada de 5.35 hectáreas. Las características del subsuelo de Mérida plantean una cuestión que va más allá de sus condiciones como espacio recreativo: determinar si existe intercambio de agua con el acuífero.

Lago de Cabo Norte: ¿qué ocurre bajo la superficie?
En la región, las excavaciones para formar lagos pueden alcanzar el manto freático. Si no existe una barrera impermeable, el agua superficial podría formar parte del sistema subterráneo.
Aunque un comunicado oficial señala que el lago está aislado de otros espacios recreativos y de la red de agua potable, esa descripción no resuelve por sí misma la cuestión hidrogeológica.
Además, el material analizado ubica aprovechamientos de agua subterránea en las inmediaciones del lago, incluido un pozo situado a aproximadamente 5.3 metros de su borde.

La circulación del agua sigue siendo una incógnita
El área forma parte del Semicírculo de Cenotes, caracterizado por roca caliza, fracturas y conductos kársticos que pueden favorecer desplazamientos rápidos del agua.
El texto refiere velocidades estimadas de hasta 260 metros a un kilómetro por día mediante conductos preferenciales, aunque no existe un mapa público que permita determinar la ruta específica bajo el lago.
Tampoco se documenta evidencia de contaminación por Naegleria en cenotes, pozos o agua potable. La pregunta pendiente es qué estudios existen para establecer la calidad y movilidad del agua subterránea en el área de influencia del lago.
Fuente: Información y documentos referidos en el material proporcionado.


